
Apenas cuatro días después de matar al líder de Al Qaida, Osama bin Laden, en Pakistán, los aviones no tripulados estadounidenses estuvieron a punto de hacer lo propio con Anwar Al Awlaqui en Yemen.
El ciberpredicador radical escapó el pasado jueves a un ataque en la provincia de Shabwa, al sur de Yemen, según informaron responsables de seguridad norteamericanos. Los miembros de su tribu confirmaron el ataque y aseguraron que «el vehículo fue alcanzado levemente, pero sus ocupantes pudieron seguir su camino en otro coche». Dos miembros de la organización perdieron la vida en esta acción cada vez más frecuente tras autorizar Sanaá a EE.UU. el uso de aviones no tripulados en enero de 2010. Desde que el pasado verano los servicios norteamericanos estimaran que Al Qaida en la Península Arábiga (AQPA) —nombre que recibe la red la fusión de los grupos de Yemen y Arabia Saudí en 2009— suponía su «mayor amenaza», los esfuerzos se han redoblado para intentar frenar a esta rama del grupo que ha encontrado en las provincias del interior yemeníes un santuario similar al que ofrece la frontera entre Afganistán y Pakistán. El clérigo Anwar Al Awlaki es uno de los tres hombres fuertes con los que cuenta AQPA, junto a Naser Abdul Karim Wahishi, uno de los 23 fugados de una cárcel de máxima seguridad yemení en febrero de 2006, y Saeed Ali Shehri, ex preso de Guantánamo. En apenas dos años de vida el grupo se ha ganado el calificativo de «amenaza global» por parte de la agencia de inteligencia estadounidense ya que se ha centrado en ataques a nivel internacional. Su tarjeta de presentación data de agosto de 2009 cuando intentaron asesinar al responsable de la lucha antiterrorista saudí Mohamed Bin Nayef con un ataque suicida.
Yemen engendra desde hace tres décadas a la bestia del integrismo islámico en lo más profundo de sus entrañas, acogida en valles y desiertos alejados de un poder central incapaz de suplir las leyes tribales que imperan en las provincias, y más preocupado estos días por sofocar la revolución popular que desde hace tres meses exige la dimisión del presidente Alí Abdulá Saleh. El dirigente, que lleva 32 años en el poder, se aferra al poder y sigue sin firmar el acuerdo respaldado por la Unión Europea, EE.UU y los países del Golfo que le garantiza inmunidad a cambio de su renuncia.
Ataques selectivos El día de Navidad de 2009 un joven nigeriano llamado Omar Faruk Abdulmutalab intentó inmolarse en el interior del vuelo 253 de la compañía Northwest Delta Airlines en el que viajaba desde Amsterdam a Detroit. Finalmente no logró hacer explotar la carga que llevaba adherida a su ropa interior gracias a la rápida reacción de los pasajeros y la tripulación, pero consiguió situar a Yemen en el ojo del huracán. El joven declaró haber sido adoctrinado en la provincia de Shabwa a las órdenes de Al Awlaqui, que también fue capaz de influir a través de sus mensajes de correo electrónico un mes antes en el mayor Nidal Malik Hasán, militar de la base tejana de Ford Hood que disparó contra sus compañeros causando la muerte a trece personas.
La siguiente gran operación de AQPA consistió en colar dos explosivos en paquetes enviados por vía aérea a través de las compañías FedEX y UPS. Las alarmas saltaron en los aeropuertos de Dubai y East Midlands (Reino Unido) al detectarse dos cartuchos de impresora que contenían un explosivo químico a base de tetranitrato de pentaeritritol (Pent), el mismo que llevaba en los calzoncillos Abdulmutalab.
Mientras EE.UU. se centra en ataques selectivos contra los líderes insurgentes en Pakistán o Yemen, los talibanes afganos hicieron una nueva demostración de fuerza tras atacar de forma coordinada la casa del gobernador, la municipalidad, la oficina central de los servicios de inteligencia y varias comisarías de Kandahar, principal feudo insurgente al sur del país.
Al menos ocho personas perdieron la vida y otras 29 resultaron heridas tras una ofensiva que el gobierno de Kabul calificó de «venganza por la muerte de Osama Bin Laden». Este extremo fue negado por un portavoz insurgente que aseguró que llevaban planeando el ataque desde hacía tiempo.A falta de dos meses para el inicio del repliegue estadounidense el sur afgano sigue siendo una pesadilla para las fuerzas internacionales.
(RECORDAR LA AMENAZA ESTÁ PRESENTE EN TODO EL MUNDO)


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